Por qué conviene ordenar la herencia en vida
Hablar de testamento incomoda. Pero la incomodidad de una tarde en la notaría es infinitamente menor que la de una familia atrapada durante años en un proceso que pudo evitarse.
Lo que pasa cuando no hay testamento
Cuando alguien fallece sin dejar testamento, la herencia no se reparte según lo que esa persona hubiera querido, sino según el orden que establece la ley. Es un orden razonable en abstracto, pero que rara vez coincide con las circunstancias particulares de una familia concreta.
Además, hay que tramitar la sucesión para determinar quiénes son los herederos y adjudicar los bienes. Eso toma tiempo y dinero. Y mientras el proceso no concluya, los bienes quedan en un limbo: la casa no se puede vender, la cuenta no se puede mover, el vehículo no se puede traspasar.
Los casos donde más duele
Hay situaciones en las que la falta de previsión pesa especialmente:
- Parejas no casadas. La convivencia por sí sola no siempre produce los efectos que la gente asume, y quien queda puede encontrarse sin derechos sobre lo que construyeron juntos.
- Familias reconstituidas, con hijos de distintas relaciones.
- Negocios familiares, donde la operación se paraliza justo cuando más necesita continuidad.
- Inmuebles nunca escriturados a nombre de quien los ocupa. Este es enorme y muy común: la casa donde vivió toda la vida sigue registrada a nombre de un abuelo fallecido hace décadas, y regularizarlo requiere resolver dos o tres sucesiones encadenadas.
Un testamento no es solo para gente con mucho patrimonio
Es la idea equivocada más extendida. Un testamento sirve igual para una casa, un vehículo y una cuenta de ahorro que para un patrimonio grande. De hecho, cuanto menor es el patrimonio, más daño hace un proceso largo: la familia no tiene con qué sostenerlo mientras espera.
Otorgar un testamento es, además, un trámite sencillo, y puede modificarse después las veces que usted quiera si sus circunstancias cambian.
Qué puede hacer ahora
- Haga un inventario honesto de lo que tiene: inmuebles, vehículos, cuentas, participaciones en negocios, seguros de vida.
- Verifique que todo esté a su nombre y correctamente inscrito. Este paso solo ya resuelve buena parte de los problemas futuros.
- Revise los beneficiarios de sus seguros y cuentas: están designados en documentos aparte y con frecuencia quedan desactualizados tras un divorcio o un fallecimiento.
- Converse con un notario sobre cuál es la vía adecuada para su caso.
- Dígale a su familia dónde están los documentos. Un testamento que nadie sabe que existe no ayuda a nadie.
El verdadero valor no es patrimonial
Es evitarle a las personas que usted quiere una discusión en el peor momento de sus vidas. Muchos conflictos familiares que terminan en tribunales no nacen de la mala fe, sino de la ausencia de una voluntad clara y de la interpretación que cada quien hace de lo que el fallecido "hubiera querido".
Revisamos cómo están inscritos sus bienes y le explicamos qué opciones tiene, con la reserva que este tipo de conversaciones merece.
Realizar consulta →Este artículo es informativo y de carácter general. No constituye asesoría legal ni sustituye la consulta con un profesional. Las reglas sucesorias y sus efectos dependen de las circunstancias particulares de cada familia y de la normativa vigente.